Comparecencia de la cúpula de Podemos tras las generales de 2015 (Fuente: Wikimedia Commons)
Comparecencia de la cúpula de Podemos tras las generales de 2015 (Fuente: Wikimedia Commons)

Elecciones generales 2015: El 20D en 20 claves

Muchos ganadores, muchos perdedores, pero ningún vencedor claro. La mayoría de titulares que deja la noche electoral bien podrían haberse escrito meses atrás.

 

Muchos de los titulares que aparecen hoy en los medios se podrían haber escrito hace meses. Se sabía que iba a ganar el PP. Se sabía que quedaría lejos de la mayoría absoluta. Se sabía que no habría un presidente sin pactos. Lo que no se sabía es la envergadura del cambio que encarnaban las fuerzas emergentes, y el impacto del desgaste de la legislatura.

Las elecciones generales dibujan un panorama parlamentario totalmente nuevo. Ahora hay cuatro fuerzas con peso político importante, en un Congreso que se queda con sólo diez fuerzas políticas -cinco nacionales y cinco nacionalistas- y donde la derecha gana por poco a la izquierda (178 por 172 escaños). En cualquier caso, la necesidad de dialogar y pactar para sacar decisiones adelante será, a diferencia de la legislatura anterior, algo imprescindible.

Las diferencias en escaños entre las cuatro grandes fuerzas son evidentes, no así en votos, bastante más diluidas.

Estas son las 20 claves que deja la noche electoral del 20 de diciembre

1. El PP gana las elecciones con 123 diputados, lo que supone perder la friolera de 63 escaños y más de tres millones de votos. Aventaja en 33 escaños a la segunda fuerza, pero no suma mayoría absoluta ni pactando con Ciudadanos, como se esperaba. La elección de Rajoy es la más probable, pero no es ni mucho menos segura.

2. La campaña de perfil bajo del PP ha funcionado. A pesar de los escándalos de corrupción, del desgaste de la gestión de la crisis, de los recortes, los rescates y el malestar de parte de la ciudadanía, el ‘voto silencioso’ en muchas zonas de España y la fuerte capilaridad rural han bastado al PP para evitar el derrumbe.

3. Un dato al que no se ha prestado atención es que el Senado, cuyas listas son abiertas, será mayoritariamente del PP: 121 de los 208 senadores que se elegían corresponden a los populares, mientras que formaciones como Ciudadanos no tendrán ningún senador electo. Aunque en el día a día legislativo la Cámara Alta no es trascendental, abordar cuestiones como la reforma de la Constitución o de la Ley Electoral resultará casi imposible con una mayoría absoluta de bloqueo

4. El PSOE ha obtenido su peor resultado de la democracia, horadando un nuevo mínimo de escaños, pasando de los 110 a los 90. La sensación, sin embargo, es positiva: han evitado el ‘sorpasso’ de Podemos y consiguen conservar el rango de líderes de la oposición, con lo que supone en tiempos y exposición mediática de cara a las próximas generales… sean cuando sean

5. La mala noticia para Pedro Sánchez es que el sostén electoral no ha venido precisamente de zonas que estén bajo su control. Andalucía sigue siendo el granero de votos por excelencia de los socialistas, lo que supone que el aliento de Susana Díaz pueda volver a sonar fuerte en la nuca de Sánchez. Su rueda de prensa desde Sevilla en plena noche electoral es todo un aviso y ya hay quienes, además de ver a la vicepresidenta como la ‘tapada’ del PP de cara a la investidura, hablan de unas inevitables elecciones en las que la líder andaluza pudiera ser cabeza de cartel.

6. Los socialistas se han dejado en total 20 escaños por el camino y pierden un millón y medio de votantes, presumiblemente hacia opciones como Podemos, a la izquierda, y Ciudadanos, a la derecha. En votos apenas han sacado un 1,4% más que la formación de Pablo Iglesias, que pasa de ser un partido emergente a un peligro latente para el futuro inmediato del socialismo. La idea de una ‘gran coalición’ entre las dos grandes fuerzas podría acabar por arrastrar al PSOE al suelo.

7. Según los sondeos hace un año Podemos iba a ganar las elecciones, y apenas cinco meses atrás eran una cuarta fuerza casi abocada a la irrelevancia. Finalmente ha logrado sumar 69 escaños, lo que supone un debut incuestionablemente bueno. Aprendida la lección de Andalucía a la hora de manejar expectativas con resultados, el ambiente ahora no ha sido de funeral, sino de auténtico triunfo.

8. La clave del éxito de Podemos ha sido su política de alianzas con plataformas regionales de izquierdas, en cuyo pacto se suscribió la formación de diversos grupos parlamentarios por zonas geográficas. Así, para sumarse las simpatías de Ada Colau, Mónica Oltra o las Mareas gallegas ha tenido que partir su formación en varios trozos, lo cual podría suponer un problema de cara a determinadas votaciones futuras.

9. La gran tacha en la noche electoral para la formación de Pablo Iglesias es el saber que hubiera tenido una docena de diputados más de haber contado con el casi millón de votos de IU si la llamada confluencia de izquierdas no hubiera fracasado. Posiblemente ambas fuerzas coincidan en sentido de voto en muchas de las decisiones de la legislatura, así que más rentable les hubiera salido el camino a ambos si lo hubieran emprendido juntos.

10. Ciudadanos es posiblemente el gran derrotado de la noche. Sus 40 diputados suponen que adopten la posición de contrapoder emergente, pero les ha sucedido lo contrario que a Podemos: es mucho más complicado asumir una cuarta posición cuando hace unas semanas te ponían como segundo pegado al primero.

11. La formación de Rivera tiene una ventaja ideológica respecto a Podemos: puede acercarse a PP o PSOE indistintamente para sacar adelante según qué votaciones y bloquear otras, lo que le puede aportar un interesante rédito político si lo maneja con habilidad. Por otra parte, el riesgo de ser fagocitado también es evidente, y el precedente de los liberaldemócratas británicos es más que elocuente.

12. Ciudadanos ha conseguido sacar diputados en todas las comunidades autónomas salvo en Extremadura, La Rioja, País Vasco y Navarra, lo cual supone un innegable éxito para un partido que nació siendo regional y emprendió su salto a toda España apenas un año atrás. Por su parte, Podemos ha logrado sumar en todas las autonomías.

13. Izquierda Unida se queda en dos escaños, recordando a aquellos días en que Gaspar Llamazares era su único diputado. Entonces el triunfo del PSOE implicaba la caída de IU, pero ahora la cosa se complica incluso más con la variable Podemos. La formación ha logrado sumar casi un millón de votos, pero apenas se traduce en asientos por culpa de la ley electoral vigente. Sin embargo, la conclusión es evidente: ha perdido un tercio de los votos que tuvo hace cuatro años, lo que indica que su renovación ha sido insuficiente y lenta? de lo contrario Podemos nunca hubiera aparecido.

14. Muchos ilustres se quedan sin escaño. El más llamativo es Eduardo Madina, perdedor de las primarias del PSOE y que concurría como número 7 por Madrid. Sí entran en su lugar independientes como Irene Lozano, ex de UPyD, o la exmilitar Zaida Cantera. También sonada será la ausencia de Javier Maroto, vicesecretario del PP y número dos en Álava, o de Julio Rodríguez, el exJEMAD que concurría con Podemos como número dos por Zaragoza.

15. El nacionalismo catalán registra un vuelco: Esquerra se convierte en la primera fuerza en Madrid, con nueve diputados, por ocho que obtiene la candidatura que aglutina a la antigua Convergència. Eso hace que la formación esté en posición de facilitar acuerdos con un hipotético gobierno de Madrid al mismo tiempo que quizá replantee su postura en Cataluña de cara a unas posibles nuevas elecciones. Por su parte Democràcia i Llibertat tendrá muy complicado pactar con nadie en el Congreso, y podría quedarse solo en Cataluña entre una ERC ahora dominante y unas CUP que ejercen el bloqueo a la investidura de Artur Mas.

16. El nacionalismo vasco ha cambiado totalmente al ser un partido no nacionalista el más votado. Se trata de Podemos, que desplaza al PNV como fuerza hegemónica y, a la vez, tiene una consecuencia importante en el reparto de fuerzas: le roba gran parte del voto de izquierda radical no necesariamente soberanista a EH Bildu, que pasa de los 7 escaños de 2011 a quedarse con solo dos. La sangría abertzale ha hecho que dejen de ser la fuerza más votada en Gipuzkoa o que, por ejemplo, no saquen escaño en Navarra.

17. La fragmentación de las grandes fuerzas provoca que se borren los pequeños nacionalismos. Muchas formaciones concurrían con las grandes, como es el caso del PP (que se sumaba a Foro Asturias, el Partido Aragonesista o UPN) o IU (Chunta Aragonesista). Sin embargo, muchas otras formaciones históricas desaparecen, como el BNG gallego, Unió en Cataluña o Geroa Bai, fuerza de gobierno en Navarra. Sólo Coalición Canaria resiste, junto al nacionalismo vasco y el catalán, y el grupo valenciano que Compromís tendrá junto a Podemos.

18. Sonoro fracaso de algunas formaciones políticas, especialmente de UPyD, que desaparece del Congreso tras perder más del 80% de sus votos y quedarse en algo más de 150.000 votos. Junto a ellos se despide el histórico Josep Antoni Duran i Lleida a la cabeza de Unió, que apenas rasca 65.000, y Vox, la formación nacida a la derecha del PP que no llegó a los 60.000 apoyos.

19. El sistema electoral vuelve a estar en boca de todos por sus paradojas. Por ejemplo, el hecho de que a IU le haya costado cada diputado diez veces más votos de los que le han costado los suyos al PP. O que un partido con 80.000 votos como CC tenga escaño y otro con 200.000 como el PACMA no. Tanto Podemos como IU o Ciudadanos han dicho que una de sus primeras intenciones es abordar la reforma del sistema, pero no conseguirán avanzar sin el apoyo de alguno de los dos grandes partidos.

20. Ha votado un 73% del censo, algo más de 25 millones de personas. No es ni mucho menos una mala cifra, pero no es el ratio histórico que se esperaba al tratarse de unas elecciones tan trascendentales como estas, en las que estaba en juego el cambio de sistema y a las que concurrían hasta cuatro fuerzas políticas con posibilidades de gobernar.