El nacionalismo es en política lo que la fuerza contra una pared en Física: provoca respuestas que empujan en sentido contrario. Así, lo contrario al nacionalismo no es otra cosa que un nacionalismo distinto.
Euskadi
¿Hay sitio en España para más partidos políticos nacionales?
La fórmula del liderazgo telegénico empieza a agotarse, y eso ha lastrado las posibilidades de Más País. Sin embargo no es ese el único motivo, y posiblemente tampoco el principal. Sencillamente, el voto no puede seguir fragmentándose en opciones políticas infinitas.
Los pactos como debilidad y como fortaleza: cuando liderar depende de renunciar
Los pactos casi nunca son igualitarios, porque por norma general un firmante saca más que otro. Y eso en política suele ser un problema.
El procés ante el espejo (y ante el juez)
Los líderes del procés se enfrentan al proceso judicial. Al menos los que decidieron no huir de la Justicia y pagar un alto precio: dar la cara y convertirse en símbolos para los suyos a cambio de entrar en la cárcel.
León, el último síntoma de la España que pide reordenarse
La demanda de León de separarse de su autonomía se ha interpretado como una excentricidad, pero lejos de serlo más bien parece un síntoma: si la forma de ordenar el país está en permanente cuestión por flancos diversos es porque quizá necesita abordarse.
El eterno sacrificio del PP vasco
El PP nunca ha sido una de las grandes formaciones del panorama político vasco, sino más bien al revés: el País Vasco siempre ha sido uno de los elementos permanentes en los discursos del PP nacional.
Rubalcaba, el último patriota
Ha fallecido Rubalcaba, y con él se va un hombre que lo ha sido todo en política. Todo salvo presidente del Gobierno, aunque fue candidato para serlo. Y lo fue no por su partido, sino por prestar un último servicio al Estado al que sirvió durante décadas frente a los focos… y entre sus sombras.
ERC y EH Bildu rompen su tradición: el independentismo quiere tener voz en Madrid
La izquierda abertzale y ERC sumaron para que la moción de censura de Pedro Sánchez saliera adelante, desalojando así a Mariano Rajoy de La Moncloa. Lo hicieron junto a otras muchas fuerzas, pero con una peculiaridad: ninguna de ambas fuerzas, ubicadas en el independentismo más firme, han solido participar de la política nacional.
Junqueras, el president de Lledoners
Ni tan inteligible como Carod ni tan ácido como Puigcercós: el actual líder de ERC está demostrando ser lo suficientemente pragmático y paciente como para saber ejercer su influencia desde la cárcel, consciente de que ninguna prisión preventiva dura para siempre.
Pablo Iglesias, el ‘señor Lobo’ de La Moncloa
El líder de Podemos se ha mostrado como un eficiente mediador capaz de llegar donde un presidente del Gobierno no debe: tejió los apoyos más comprometidos de la moción de censura y ahora presta sus servicios aspirando a un asiento en el Consejo de Ministros.