Las Elecciones Autonómicas y Municipales han marcado, quizá, un punto de inflexión. Los partidos emergentes no han descabalgado a los grandes, pero sí les han hecho daño: Podemos ya controla, de forma indirecta, las grandes capitales, y Ciudadanos ya influye, de forma directa, en la formación de gobiernos autonómicos.