Los comunicadores contamos historias. Las hay crueles, o graciosas. Algunas conmueven, otras entretienen. Muchas jamás serán recordadas, y otras ni siquiera serán leídas.
Acercamos lo que pasa en lugares remotos a la gente en su salón, o en el metro, o en la oficina. Intentamos descubrir lo que es desconocido o sorprendente. Explicamos lo complejo de forma que pueda interesar. Destacamos lo importante entre lo accesorio. Concienciamos a la gente de lo que le debería preocupar. Apuntamos posibles consecuencias de lo que estamos viviendo.
Eso cada día, cada hora, cada minuto.
Fuera quedan la pelea por los intereses comerciales, la ideología, la censura, el posicionamiento, la contraprogramación, las horas de máxima audiencia, la manipulación, los titulares tramposos, las fotos engañosas, la publicidad encubierta, la última hora…
Al final sólo queda el relato de cómo pasaron las cosas más allá de cómo nos las contaron.
Aquí encontrarás un resumen de las historias que más he disfrutado contando en las últimas décadas en unos cuantos medios de comunicación, pero también desde otros muchos sitios: aulas, instituciones, agencias, foros… y lo que sea que esté por llegar.
Borja Ventura