El desencanto político viene de la mano de la crisis económica. Los resultados electorales favorecen a los partidos pequeños en detrimento de las formaciones clásicas. Y puede ser el principio de una tendencia si la situación no se revierte.
El desencanto político viene de la mano de la crisis económica. Los resultados electorales favorecen a los partidos pequeños en detrimento de las formaciones clásicas. Y puede ser el principio de una tendencia si la situación no se revierte.