Instalaciones militares estadounidenses (CC)
Instalaciones militares estadounidenses (CC)

La diplomacia del cable

Si se piensa en un diplom√°tico, nos imaginamos a un se√Īor con traje de chaqueta y corbata, mayor, que habla varios idiomas, que sabe c√≥mo hablar para solventar situaciones complicadas y que tiene un perfecto dominio del saber estar y del protocolo. Sin embargo, la figura del diplom√°tico actual empieza a parecerse cada vez m√°s a la de alguien relativamente joven, vestido de manera informal y que trabaja en una sala delante de un ordenador. Las nuevas relaciones entre bloques se empiezan a tejer poco a poco en la Red.

¬ŅHan cambiado las redes sociales la forma de hacer diplomacia? ‚ÄúSi entendemos ‚Äėdiplomacia‚Äô como sin√≥nimo de pol√≠tica internacional, el impacto es evidente: la pol√≠tica no es la misma desde las nuevas tecnolog√≠as‚ÄĚ. Quien responde es D√≠dac Guti√©rrez-Peris, licenciado en el Instituto de Estudios Pol√≠ticos de Par√≠s, especializado en estudios europeos en el European Institute de la London School of Economics e investigador en la Universidad de Londres.

Por eso, la Secretar√≠a de Estado de EE UU envi√≥ su comunicado de repulsa por el atentado en su embajada en Libia a trav√©s de su Tumblr. O Cristina Fern√°ndez de Kirchner luce su luto, tres a√Īos despu√©s de la muerte de su marido, en las fotos de su perfil de Facebook. O Ch√°vez hac√≠a de su Twitter una fuente de informaci√≥n para medio mundo, incluido su √ļltimo viaje a Venezuela. O las FARC tienen su web, desde la que difundieron un c√≥mico v√≠deo musical cuando empezaron las conversaciones de paz con el gobierno colombiano. Y eso por no hablar de Obama, cuyo Flickr es una brillante campa√Īa de marketing y sus entrevistas online a trav√©s de chats y v√≠deos, un ejemplo a imitar por otros l√≠deres mundiales.

El ejército de Israel ha creado un juego que muestra un marcador embebible en tu página web donde se registran tus méritos cooperando con los militares

Pero Guti√©rrez-Peris es algo esc√©ptico sobre esa idea de diplomacia digital. ‚ÄúEl concepto hace tambi√©n referencia a un m√©todo espec√≠fico de tomar decisiones. Frente al ‘rationale’ democr√°tico de contar votos, la l√≥gica diplom√°tica es alcanzar acuerdos, y ah√≠ normalmente quien tiene m√°s poder siempre sale ganando. ¬ŅLas nuevas tecnolog√≠as han cambiado esta concepci√≥n de la diplomacia? Creo que muy t√≠midamente‚ÄĚ, considera.

En ocasiones el poder se mantiene sin decir demasiado, como es el caso del Twitter papal, el que m√°s ha gustado a los medios. Un par de espa√Īoles logran convencer al Vaticano para abrir un pu√Īado de cuentas en varios idiomas y publican entusiasmados la imagen del ahora anciano Papa em√©rito escribiendo en un iPad ante la atenta mirada de un nutrido grupo de cardenales. Nunca 140 caracteres costaron tanto y, sin embargo, dijeron tan poco.

Porque en el terreno de juego de las relaciones internacionales la cuesti√≥n es lo que se dice, c√≥mo se dice, a qui√©n se dice y cu√°ndo se dice. Pero, claro, tienes que expresar algo, porque @Pontifex anuncia m√°s bien poco ‚ÄĒen un sentido pol√≠tico de la idea‚ÄĒ. Y esa es, precisamente, su forma de hacer diplomacia: el Vaticano no habla en Twitter de aspectos pol√©micos, sino del plano religioso, vendiendo la idea de la fe desde una perspectiva positiva. Eso es diplomacia.

En este nuevo escenario los actores cambian. No son necesariamente pa√≠ses, sino entidades. Por ejemplo, el Ej√©rcito de Israel. A trav√©s de su cuenta (@IDFSpokerperson) ha tejido la mayor red digital del mundo en torno a un √≥rgano militar informando de los √©xitos contra intereses enemigos, alentando a apoyar sus acciones e intentando fidelizar a la gente. ¬ŅC√≥mo? Con gamificaci√≥n. Han creado un juego llamado IDFRanks que muestra un marcador embebible en tu p√°gina web donde se registran tus m√©ritos cooperando con los militares, ya sea comentando su contenido o compartiendo lo que hacen, entre otras opciones.

¬ŅSon las nuevas tecnolog√≠as un fil√≥n para los terroristas?

Al frente de esta gigantesca operaci√≥n de marketing (216.000 seguidores), no hay un gris y temible agente del Mosad, sino un joven de 27 a√Īos de origen belga llamado Sacha Dratwa, cuyo perfil de Facebook est√° abierto de par en par hasta el punto de encontrar fotos suyas de fiesta con amigos. No es el t√≠pico diplom√°tico, no.

Enfrente no se quedan cortos. Aunque con tama√Īo m√°s reducido (41.478 seguidores), el brazo armado de Hamas en la Franja de Gaza tambi√©n es muy activo en Twitter, replicando a los mensajes del ej√©rcito israel√≠ y mostrando a las v√≠ctimas de sus ataques. Las Brigadas de Al Qassam (@alqassamBrigade) combinan menciones a sus enemigos con arengas a trav√©s de su p√°gina web, montada al estilo de un diario de noticias.
Otro caso de ‚Äėguerra‚Äô entre pa√≠ses y entidades diversas se libra desde hace a√Īos en √Āfrica. Es el caso de Francia y Al Qaeda en el Magreb isl√°mico, cuyos militantes han desmentido en varias ocasiones al gobierno del El√≠seo publicando im√°genes o v√≠deos con secuestros o asesinatos. Uno de sus principales canales es @Andalus_Media, aunque con la guerra de Mali varios grupos han abierto v√≠as propias de comunicaci√≥n en las redes sociales.

¬ŅSon las nuevas tecnolog√≠as un fil√≥n para los terroristas? ‚ÄúCiertamente han creado todo un nuevo campo para el activismo, la acci√≥n pol√≠tica, los negocios, la delincuencia, la propaganda y la agitaci√≥n. Y todav√≠a veremos desarrollos sorprendentes en el terreno de las ciberguerras‚ÄĚ. Lo dice Jes√ļs Manuel P√©rez, analista de seguridad y defensa especializado en la transformaci√≥n de los conflictos armados.

Sin embargo, considera que el ‚Äėsaldo‚Äô del empleo de las nuevas tecnolog√≠as para los grupos yihadistas es negativo. ‚ÄúDespu√©s del incremento de los esfuerzos internacionales en combatir el terrorismo, el modelo de grupos jer√°rquicos con c√©lulas clandestinas y miembros que acuden a campamentos de entrenamiento en pa√≠ses remotos se ha vuelto inviable.

Pero su alternativa, grupos muy reducidos que se adoctrinan por internet y obtienen all√≠ la informaci√≥n de c√≥mo fabricar artefactos, ha dado como resultado un terrorismo de ‚Äėaficionados‚Äô. Despu√©s de los atentados del 7 julio de 2005 en Londres, tenemos una lista de terroristas a los que la bomba les fall√≥ o les explot√≥ en las manos‚ÄĚ, comenta, para terminar pregunt√°ndose por qui√©n se f√≠a de una receta para fabricar una bomba descargada de internet.

El Vaticano habla en Twitter del plano religioso, vendiendo la idea de la fe desde una perspectiva positiva. Eso es diplomacia.

Quiz√° no sean una forma de mantener el grupo terrorista en marcha por s√≠ misma, pero las redes sociales pueden ayudar en uno de los grandes objetivos de este tipo de organizaciones: conseguir publicidad, y, en este caso, al margen de los medios de comunicaci√≥n. ‚ÄúInternet ha tra√≠do una ‚Äėdemocratizaci√≥n‚Äô de la publicaci√≥n de informaci√≥n, lo que unido a la proliferaci√≥n de guerras sucias, con se√Īores de la guerra y violaciones masivas de los derechos humanos, ha hecho que la vida y el trabajo de los periodistas valga menos hoy en muchas guerras‚ÄĚ, argumenta P√©rez. ‚ÄúPero creo que el p√ļblico ha terminado por diferenciar causas leg√≠timas o, al menos, respetables. Hoy grupos en la √≥rbita de Al Qaeda tienen estrategias de comunicaci√≥n en Internet, pero se encuentran que sus cuentas de Twitter son cerradas o las empresas due√Īas de los servidores que albergan sus p√°ginas son presionadas para que cierren. Al final, lo que nos encontramos son las estructuras subyacentes en internet. Puedes abrir una p√°gina web, pero necesitas que haya unos ‚Äėconectores‚Äô como medios, bloggers o agregadores de noticias que dirijan tr√°fico hacia ti‚ÄĚ.

Ese tipo de comunicaci√≥n desde grupos de inter√©s se hace casi a mano, con t√©cnicas b√°sicas, centradas en la proximidad a los eventos y la velocidad de publicaci√≥n. ‚ÄúLa guerra civil libia fue de los primeros conflictos actuales en los que hubo una enorme densidad de smartphones en primera l√≠nea, con una gran proliferaci√≥n de blogs emitiendo comunicados y v√≠deos editados por los rebeldes. La situaci√≥n se ha expandido en la actual guerra civil siria, que no est√° ocupando las primeras p√°ginas en los medios occidentales, pero en la que los rebeldes generan un mont√≥n de v√≠deos a diario‚ÄĚ, explica P√©rez.

A la vez que progresa esa tendencia ‚Äėamateur‚Äô de grupos paraestatales, se multiplican los casos de una comunicaci√≥n digital oficial directa con los ciudadanos, y ejemplos hay much√≠simos. Se podr√≠a citar la forma en la que, a la muerte de Ch√°vez (@chavezcandanga), distintos l√≠deres latinoamericanos iban posicion√°ndose en Twitter: los presidentes de Ecuador (@MashiRafael), Per√ļ (@Ollanta_HumalaT) o Argentina (@CFKArgentina) iban mostrando su simpat√≠a por el difunto. No dijo nada, sin embargo, Obama (@barackobama), autor del mensaje m√°s retuiteado de la historia al ganar la reelecci√≥n, lo que le vali√≥ la cr√≠tica de los chavistas.

La escuela europea es algo m√°s austera, con cuentas mucho m√°s institucionales que no salen de la declaraci√≥n formal y medida, como el caso del Gobierno franc√©s (@Elysee) o el espa√Īol, ambos con unos 235.000 seguidores. El rey es, sin embargo, el brit√°nico (@Number10gov) con 2,3 millones de seguidores ¬ŅEl secreto? Posiblemente la forma en la que interact√ļan con sus ciudadanos, retuiteando a gente normal ‚ÄĒno solo a cuentas oficiales‚ÄĒ y dialogando.

En cualquier caso, la forma de manejar las redes sociales en el gobierno británico como ejemplo de diplomacia tiene exitosos arquetipos internos. No hace demasiado tiempo el viceprimer ministro Nick Clegg se dirigía a sus votantes en un vídeo de YouTube para pedir perdón por haber incumplido sus promesas.

¬ŅUsan bien los grandes l√≠deres ‚ÄĒpresidentes, ministros‚ÄĒ las redes sociales o realmente no lo hacen? Seg√ļn Guti√©rrez-Peris, ‚Äúdepende de la persona, como en cualquier sector‚ÄĚ. ‚ÄúUn buen ejemplo ‚ÄĒcontin√ļa‚ÄĒ es la Comisi√≥n Europea. Algunos han entendido c√≥mo sacarle partido, como las comisarias Neelie Kroes (@NeelieKroesEU) o Cecilia Malmstr√∂m (@MalmstromEU). Otros, como el propio Durao Barroso (@BarrosoEU) o Michel Barnier (@MBarnierEU), simplemente se dedican a ser amplificadores. Creo que el uso que hacen los pol√≠ticos de las redes sociales es un espejo de la propia concepci√≥n que tienen de hacer pol√≠tica‚ÄĚ.

En papel: Yorokobu N¬ļ41