Hace días X empezó a mostrar el país de origen de sus cuentas: para sorpresa de nadie, muchas de las más famosas del trumpismo no son de EEUU. Las redes sociales son granjas de trolls con esteroides, pero moldean la opinión pública actual.
🎸 Punto uno: dos canciones. En 1998 hizo fortuna ‘The kids aren’t alright‘ (’Los niños no están bien’) de Offspring, que hablaba de cómo se desvanecía la promesa de un futuro brillante para las nuevas generaciones. Veinte años después, Bad Religion lanzaba ‘The kids are alt-right’, que suena parecido pero tiene un significado bien distinto: ‘Los niños son de extrema derecha‘. Entre uno y otro hay más conexión que un simple juego de palabras: la derechización tiene que ver con la ruptura del sueño de progreso, con la desilusión por el porvenir, con haber cambiado expectativas de mejora por amenazas de incertidumbre: si yo no tengo, cómo pensar en lo común.
🔜 Punto dos: el sentido del voto. Tras unos años de respuesta de izquierdas a la desconfianza en el sistema, la indignación cambió de signo. El desaliento es posiblemente el mayor factor, pero no el único. Hay quien habla del detonante del COVID, o del sentimiento de amenaza de los hombres jóvenes ante el feminismo, o del clima bélico, entre otras cosas. Sea como fuere, el empuje joven tiene al mundo actual con la extrema derecha gobernando o influyendo en muchísimos países. Basten ejemplos cercanos: son los más jóvenes los que votan, o van a votar en cuanto puedan, a Vox en España, o a Kast en Chile. El patrón se repite en todo el mundo.


🕸️ Punto tres: atrapados en la red. La clave para entender esa conquista de cerebros y corazones está en las redes sociales, fuente mayoritaria de información de jóvenes -y mayores-, aunque sepamos que son poco fiables. Se ha estudiado durante décadas el efecto de los medios en la generación de opinión pública, y el fenómeno se repite ahora en canales personalizados y amplificados por IAs y algoritmos que multiplican problemas de atención, concentración y capacidad crítica. Cuantos más recursos y mayor acceso a información tenemos, más necesitamos que alguien seleccione y enfoque: es la paradoja de la abundancia que conecta con la sociedad distraída. Estamos en manos de algoritmos interesados, como los medios, pero con intereses alejados de la información. El último informe del CEO (el CIS catalán) mostraba que la fuente de información predilecta de los votantes de las dos opciones más radicales (Aliança y les CUP) son precisamente las redes sociales, cuyos votantes mayoritariamente son jóvenes.

🤔 Uniendo los puntos. La batalla por la atención para generar opinión pública se concentra en las nuevas generaciones. No sólo han cambiado sus fuentes, sino que demuestran un pertinaz rechazo a los medios. Eso sí: también hay quien niega que todo lo expuesto hasta aquí sea cierto.




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