Pensarás que el título es valorativo y pesimista -que sí-, pero lo de arriba es por ‘regulación’: el Estado del bienestar depende de normas que lo protejan.
✖️ Punto uno: ni inmutable, ni inmultable. Twitter molaba, pero llegó Elon Musk y lo rompió: trastocó el algoritmo para censurar críticas y lo convirtió en una granja de trolls para mayor gloria de Donald Trump y sus intereses comunes. Tanto es así que la UE le ha impuesto una una multa (irrisoria) y lleva desde entonces pidiendo abolir la UE porque -dice- es una dictadura. De hecho, compartía una publicación de Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, en la que habla de “censura” y de “un ataque a todas las plataformas tecnológicas americanas y a los americanos”.
🦁 Punto dos: la ley de la selva. Perder Twitter tiene remedio -Substack y BlueSky están bien-, pero perder el Estado del bienestar, no. Según esa visión libertaria de Musk y Trump que algunos compran en España, todo lo que no sea el salvaje Oeste supone vulnerar la libertad de expresión. La suya, en concreto. Pero, aunque genere reservas lógicas, tiene sentido abrir el melón de las redes sociales y los medios, como ya han intentado la UE y algunos gobiernos –como España-: si nuestra opinión pública es tan moldeable porque somos influenciables, parece lógico saber quién está tras dichas plataformas, cómo hacen dinero y de qué manera nos manipulan. Brasil bloqueó X, India bloqueó TikTok y Australia ha prohibido las redes a menores de 16 años. ¿Hay punto medio entre descontrol y prohibición? Regular. Que es, literalmente, poner normas. Porque bajo la ley de la selva capitalista sólo ganan los leones poderosos.
👩🏻🏫 Punto tres: enseñanzas. Lo idóneo, claro, es educar y no prohibir, porque en un mundo ideal nuestros hijos deberían entender los riesgos de las redes para no tener que impedirles usarlas, y la ciudadanía tendría cultura política como para saber qué le conviene y cuándo le engañan. Pero, además de que los unicornios no existen, no es menos cierto que las campañas explícitas y las multas por no llevar cinturón ayudan a salvar miles de vidas, que un menor no puede comprar alcohol o tabaco porque es malo y que -a diferencia de en EEUU- aquí cualquier tarado no lleva armas. Y sí, siempre estará el político que reclama su derecho a beber y conducir, el empresario que invente tabaco de sabores para hacerse rico vendiendo cáncer infantil y quienes usarán la violencia ante delitos inventados. Y esas normas nos protegen de ellos.
🤔 Uniendo los puntos. Igual que pagar impuestos no es perder dinero sino redistribuirlo, regular no supone acabar con nuestra libertad sino ayudarnos a protegerla. Precisamente, de quienes preferirían que cualquiera pudiera hacer lo que quisiera… mientras tenga recursos para ello. Frente al individualismo, lo común.




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