Rosa Díez y Albert Rivera en una reunión (Fuente: Agencia EFE)
Rosa Díez y Albert Rivera en una reunión (Fuente: Agencia EFE)

Cinco motivos por los que Ciudadanos ha sobrevivido y UPyD no

Tras el derrumbe s√≥lo queda el polvo en el ambiente y los cascotes en el suelo. Rosa D√≠ez, fundadora del partido y aut√©ntico epicentro del mismo, se ha dado de baja. Andr√©s Herzog, el delf√≠n al que se esforz√≥ por colocar en su lugar, se ha apuntado al paro. Gorka Maneiro, el modelo que tantas veces exhibi√≥, se ha hecho cargo de una gestora mientras sobrevive como el √ļltimo alto cargo nacional de la formaci√≥n como diputado en el Parlamento Vasco.

Y lo ser√° s√≥lo unos meses m√°s, hasta las inminentes elecciones vascas que acabar√°n por borrar el rastro de logros de la formaci√≥n magenta en Espa√Īa. Entonces s√≥lo quedar√°n, como astronautas alejadas de un planeta deshabitado, las tres europarlamentarias que conserva el grupo tras una dimisi√≥n, dos expulsiones y la p√©rdida de un esca√Īo ahora en manos de un independiente: Maite Pagazaurtundua, Beatriz Becerra y Mar√≠a Teresa Gim√©nez Barbat.

La muerte de UPyD era algo sabido por todos desde hace tiempo, menos -al parecer- por ellos mismos. Y llama especialmente la atenci√≥n porque, justo cuando mejor les iban las cosas (m√°s de un mill√≥n de votos, presencia en varias c√°maras y presencia medi√°tica) irrumpi√≥ una fuerza de ideolog√≠a muy similar que, pese a partir en desventaja, ha acabado triunfando all√≠ donde UPyD fracas√≥. La cuesti√≥n es, ¬Ņqu√© ha hecho Ciudadanos bien que haya hecho tan mal la ya exformaci√≥n de Rosa D√≠ez?

Capacidad de pactar con otros

Muchos se√Īalan el momento de ‘no pacto’ con Ciudadanos el inicio de la muerte de UPyD. Entonces a√ļn estaban en el Congreso, en la Asamblea de Madrid, en Asturias y en varios sitios m√°s. Ciudadanos no era m√°s que una promesa, emergente, pero promesa. Resulta parad√≥jico, porque la formaci√≥n de Rivera es algo m√°s antigua que la de D√≠ez, pero una supo transmitir imagen de renovadora mientras la otra ya estaba encorsetada, asfixiada y aislada por la guardia pretoriana de la dirigente del partido.

No autoexcluirse

Esa misma ‘c√ļpula’ que rodeaba a D√≠ez fue la que impidi√≥ acercar posturas con Rivera y los suyos (¬ęMovimiento Tertuliano¬Ľ, lleg√≥ a llamarlos Carlos Gorriar√°n), y la que manten√≠a la ‘pureza’ de sus ideas. Ellos lideraron la lapidaci√≥n p√ļblica que sufri√≥ el l√≠der del grupo en el Parlamento Europeo, Francisco Sosa Wagner, por pedir p√ļblicamente un acercamiento a Ciudadanos.

Al mismo tiempo, y de forma sistemática, UPyD quedaba al margen de todo casi por voluntad propia: nadie parecía digno de pactar con ellos porque su capacidad negociadora consistía sólo en que las demás formaciones aceptaran sus condiciones. Eso, además de excluirse, hizo que fueran ganando cada vez más críticos.

Mientras Ciudadanos, que hab√≠a vivido una situaci√≥n similar en las legislaturas que llevaba en el Parlament catal√°n, inici√≥ un inteligente proceso de expansi√≥n nacional. Lo llamaron Movimiento Ciudadano, y fue paseando durante meses la marca por todos los rincones del pa√≠s. Quer√≠an ser un partido nacional, y lo primero que hicieron fue intentar lograr base y capilaridad. Mientras, UPyD se derrumbaba en bastiones sobre los que hab√≠a edificado su ideolog√≠a, como Catalu√Īa.

No darse m√°s importancia de la necesaria

Mientras siguieron creciendo electoralmente la guarda pretoriana se mantuvo firme en la crítica a todo lo que había fuera de ella. Incluso a quienes se convirtieron en críticos dentro del partido. Al superar el millón de votos, en UPyD empezaron a hacer apología de sí mismos, autodefiniéndose como imprescindibles ante el ocaso del bipartidismo.

Un buen ejemplo fueron los casos judiciales que pusieron en marcha y que contribuyeron a llevar ante el juez algunos de los asuntos m√°s turbios de la democracia actual. Sin embargo, al no tener el eco ni los resultados que ellos consideraban justos, la defensa de estos casos se convirti√≥ m√°s en una campa√Īa para contar lo bien que lo hac√≠an en lugar de lo que se juzgaba en s√≠ mismo.

A la vez, Ciudadanos seguía su expansión. Silenciosa, pero efectiva. Su nombre empezaba a sonar, pero vendían su mensaje de forma tranquila, en tono relajado, sin agresividades ni críticas, chocando con el estilo altivo de algunos dirigentes de la formación magenta.

No protestar por todo

Uno de los enemigos que se√Īalaron en UPyD fueron los medios. Su actitud fue siempre la de afirmar que no ten√≠an la presencia que merec√≠an por una especie de boicot general. Eran siempre los dem√°s los que se equivocaban contra ellos, los √ļnicos capaces -dec√≠an- de regenerar la pol√≠tica espa√Īola.

Mientras, Ciudadanos supo utilizar los medios de comunicación mejor que nadie. Visto el precedente de Podemos, pasearon a Albert Rivera por todos los platós, moldeando su discurso, apariencia y tono. Se creó el candidato perfecto a través de los platós, usando a los medios como aliados y no como enemigos. En Ciudadanos fueron mucho más inteligentes usando los resortes del sistema.

No criticar al votante

Las cosas, al final, dejaron de ir bien. Tras el rid√≠culo de Catalu√Īa (su mensaje antinacionalista obtuvo menos votos que el partido de Carmen de Mairena) lleg√≥ el rid√≠culo andaluz. Y la respuesta, ya con muchas voces internas jug√°ndose el cargo por acercarse a Ciudadanos, acab√≥ por dinamitarles internamente: la mano derecha de Rosa D√≠ez acab√≥ por culpar a los votantes de haber elegido a los partidos incorrectos, en lugar de a ellos. Como consecuencia, UPyD desapareci√≥ de todos los parlamentos regionales y de casi todos los ayuntamientos, mientras Ciudadanos no s√≥lo aparec√≠a, sino que era determinante en lugares como Andaluc√≠a o Madrid.

El contrapunto a la altanería de algunas declaraciones e UPyD vino, por ejemplo, en esas mismas elecciones andaluzas. Ciudadanos emergió como la gran triunfadora, a pesar de que fue la cuarta fuerza: un partido catalán despuntando en Andalucía, donde el discurso nacionalista no es una preocupación regional, aunque sí un tema latente en términos nacionales.

Las conclusiones

Ahora, haciendo la autopsia, es fácil ver de qué murió el paciente. Lo que sucede es que los síntomas siempre fueron evidentes, y la degradación del organismo tan veloz como fue su irrupción. El auge y caída de UPyD es todo un caso de estudio para los politólogos precisamente porque se debe mucho más a limitaciones internas que a condicionantes externos.

S√≥lo dos partidos en Espa√Īa han tenido un crecimiento tan repentino y fulgurante, y uno de ellos ha emergido nutri√©ndose en gran parte de ellos. Ahora falta por ver si en Ciudadanos (igual que en Podemos) son capaces de sobrevivirse a s√≠ mismos. Justo lo que UPyD no supo hacer.