Fuente: Flickr Casa Blanca
Fuente: Flickr Casa Blanca

Tecnología y política, una pareja que funciona

Muchos políticos han encontrado en las redes sociales la forma de acercarse a los ciudadanos, aunque algunos siguen reacios que los ciudadanos se les acerquen tanto. Las tres grandes empresas del ramo experimentan con canales dedicados a un sector que ha tirado mucho de las nuevas tecnologías para conseguir sus objetivos. Que se lo pregunten a Obama.

 

Lo más retuiteado de la historia es una foto de Obama y su esposa abrazados, por la espalda, mirando la ciudad. El tuit decía ‘Cuatro años más’, era la forma en la que el presidente de EEUU celebraba su reelección. Él, posiblemente el personaje político que más y mejor se ha apoyado en las nuevas tecnologías para generar una imagen positiva y conseguir sus objetivos, es el mejor ejemplo de cómo política y tecnología pueden formar un buen matrimonio.

De hecho, los analistas siempre ensalzan del equipo de Obama la forma en la que se ha moldeado un personaje. Las fotografías que Pete Souza, fotógrafo oficial de la Casa Blanca, cuelga en Flickr ofrecen una imagen muy alejada de lo que un político de primer nivel suele enseñar: no son serias, ni posadas, sino aparentemente naturales y distendidas, enseñando más a la persona que al político… o al menos causando esa impresión.

Y también, claro, la forma en la que Obama y su equipo supieron usar las redes sociales a su favor. A través de un complejo entramado tecnológico en el que las redes sociales tenían un protagonismo central, diseccionaron sociológicamente a los votantes y, a través del ‘reclutamiento’ online de voluntarios, decidieron a qué ciudadanos abordar, de qué forma hacerlo y qué mensaje ofrecer. La maquinaria electoral desplegada en estos últimos seis años por parte de Obama y los demócratas ha funcionado tan bien que en muchos lugares del mundo políticos de distintas ideologías y rangos han intentado copiar sus formas de forma más o menos exitosa.

¿Sirven para algo las redes sociales a los objetivos políticos? Decididamente sí, y de diversas formas. Hay gobiernos que optan por el control de redes para silenciar críticas inoportunas, y hay políticos que crean su imagen a partir de las redes sociales, como sucede en España con el alcalde de Jun. El número de presidentes de Gobiernos, senadores, diputados y primeros espadas políticos en redes sociales y blogs se ha multiplicado exponencialmente a lo largo de los últimos años, especialmente cuando se aproximan elecciones. Y, claro, también ha habido políticos que han abandonado sus perfiles digitales cuando han surgido problemas, como Rosa Díez, Elena Valenciano -recientemente de regreso a Twitter- o Fátima Báñez, por citar ejemplos españoles.

Hay políticos que han sabido usar de forma determinante la tecnología, como hizo Izquierda Plural en el Congreso retransmitiendo a través de YouTube la comparecencia a puerta cerrada de Mario Draghi, o movimientos sociales de tipo político que se han articulado a través de foros y redes sociales, como el 15M y sus sucesivas manifestaciones. Hay partidos emergentes que, a falta de grandes espacios en medios de comunicación, han ganado notoriedad gracias a las redes sociales, como es el caso de UPyD o Equo, formaciones que tienen a muchos de sus dirigentes como activos tuiteros, blogueros y facebookeros.

¿Y qué hacen las compañías tecnológicas?

Si los políticos usan las tecnologías, también las grandes empresas tecnológicas se fijan en la política como forma de contenido. Así, las tres grandes corporaciones del ramo de las redes sociales, destinan equipos humanos, cuentas en sus redes y hasta páginas web propias al contenido de este tipo.

La que más esfuerzo dedica al tema es Google, que creó en Twitter la cuenta @GooglePolitics, desde la que siguió la campaña electoral de EEUU e hizo un seguimiento a través de infografías y recursos propios que poco tenía que envidiar a lo que hicieron algunos medios de comunicación. Actualmente la cuenta sirve para canalizar lo que hacen vinculado a la política, como por ejemplo un ‘tour’ de Obama respondiendo a preguntas vía HangOuts.

Esa cuenta tiene su ‘eco’ en un perfil en su propia red social, Google +, donde casi 900.000 usuarios les siguen (lo cual es una barbaridad dado el bajo nivel de uso de la plataforma) y un blog de su plataforma Blogger asociado. En otro sentido hacen también seguimiento y contenido de políticas públicas desde una cuenta de Twitter (@GooglePubPolicy), un blog asociado (en Blogger, claro)

Fuente: Google

Además de todo eso, Google dedica un espacio propio a crear portales sobre información política por países, 19 hasta la fecha, donde no está España, pero sí algunos como EEUU, Alemania, Japón, Italia o México.

Fuente: Twitter

Twitter también ofreció un seguimiento propio de las últimas elecciones en EEUU, con un barómetro a partir de sus datos internos que actualmente está en stand-by, y que hicieron en alianza con la aplicación de analítica social Topsy, recientemente adquirida por Apple.

La idea tira del lugar hacia el que se dirige el modelo de negocio de la red de microblogging: el análisis de los tuits de los usuarios y su posible uso. Donde están haciendo movimientos, a base de adquisiciones de compañías, es en EEUU con el sector televisivo, pero también hicieron pruebas con menciones y presencia de los candidatos políticos con un resultado llamativo.

Donde sí siguen dando cobertura a la información política es a través de la cuenta oficial de su equipo de gobierno y política (@gov), donde suman más de medio millón de seguidores.

Facebook, por su parte, tiene una página oficial de gobierno y política, centrada también en EEUU, con más de 365.000 suscriptores.

Fuente: Facebook

En cualquier caso, las empresas tecnológicas, no siempre son neutrales. Basta echar un vistazo a las donaciones a los candidatos de las últimas elecciones en EEUU, donde las campañas se financian en gran parte con dinero aportado por simpatizantes: Obama tuvo como segundo mayor benefactor a Microsoft (818.645$), como tercero a Google (801.770$) y como decimoquinto a IBM (369.491$), mientras que Mitt Romney no tuvo aninguna tecnológica entre sus veinte principales donantes (muchos bancos y firmas inversoras, eso sí)

La concesión de contratas públicas a determinadas empresas informáticas, o que Google se haya convertido en proveedor destacado del Ejército de EEUU bajo mando de Obama son cosas que han pasado después, y que vienen a cerrar el círculo de la estrecha relación entre política y tecnología.