Fuente: TecnoXplora
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Los seis mandamientos de Tuenti para ser una caja fuerte con tus datos

Si a cualquier compañía en internet cuyo producto son los usuarios le dices que tiene que invertir dinero en evitar salir en Google te miraría con cara rara. Salvo si trabajas en Tuenti, que presume justo de eso: de ser la red social más cerrada… sin dejar de ser social.

 

“El usuario ha perdido el control de sus datos, ya no sabe quién ve qué ni con quién comparte cada cosa”. Lo dice Óscar Casado, director jurídico y de privacidad de Tuenti, pero lo piensan muchos. La fiebre de las redes sociales ha traído consigo una orgía de datos personales, reflexiones, fotos, localizaciones y situaciones no siempre deseadas. Porque las redes sociales se han planteado precisamente como eso: un escaparate de tu vida, desde lo que comes hasta de cómo pisas la arena de la playa.

Pero no todas las redes sociales son así. Tuenti presume justamente de lo contrario, de ser la red social más cerrada, la que más protege la privacidad de sus usuarios y la que más puertas cierra a lo que otros usan para ganar viralidad. Tanto es así que muchas de sus decisiones conllevan perjuicios comerciales, pero la audiencia masiva no es su negocio. Su negocio, dicen, es que un usuario esté donde quiere estar, donde están los demás, y compartir con ellos lo que quieren.

“Nos hemos posicionado como una red social segura, privada”, dice Casado. Eso, que es cierto, tiene mucho que ver también con el tipo de usuario de la compañía: jóvenes. Según la legislación europea debes ser mayor de 14 años para poder registrarte en cualquier servicio de intercambio de datos (WhatsApp o Line también lo serían, bajo este paraguas), o menor de esa edad y con autorización paterna. De hecho, el 22% de sus usuarios son menores de edad, y en total el 60% no supera los 24 años. Semejante cuadro demográfico implica un plus de seguridad, y de ahí que hagan cosas que para otros serían impensables.

Primer mandamiento: no indexar en Google

Haz la prueba: busca un nombre en Google o cualquier otro buscador y comprobarás que, además de webs, blogs y menciones, aparecerán en las primeras posiciones los perfiles de Twitter y Facebook, además de otros servicios, de la persona buscada. De Tuenti no hay ni rastro. De hecho, a no ser que busques nombres de trabajadores de la empresa o el nombre de la misma, Tuenti no existe.

¿Puede una empresa de internet sobrevivir sin ‘existir’ en internet? Sobre todo siendo una red social, que vive de la masa crítica -porque tú nunca estarías en una red social en la que no hubiera nadie conocido, ¿verdad?- Por lo visto sí, y de qué forma: según datos facilitados por la propia compañía, actualmente cuentan con 15 millones de usuarios registrados, de los que 9 millones tienen actividad al menos una vez al mes.

Segundo mandamiento: nada de APIs masivas

En muchas webs y blogs verás ventanas donde se insertan las últimas actualizaciones de Twitter o Facebook, o las interacciones de los usuarios -conocidos o no- respecto a la página en cuestión. Nada de eso en Tuenti: no se autoriza ninguna aplicación que pretenda ‘sacar’ contenido de Tuenti e insertarlo en otra página. Sí se autoriza el sentido contrario: existe un botón embebible para enviar páginas a Tuenti.

Asimismo, tampoco se autoriza algo que es cómodo para muchos usuarios pero supone un enorme riesgo para su privacidad: las altas y logueos usando datos de perfiles ¿Verdad que te has registrado muchas veces cómodamente con un click autorizando a usar tu perfil de Google, Facebook o Twitter? Esa práctica muchas veces implica una cesión de uso de datos oculta, incluso la concesión de permisos sobre tus perfiles de forma oculta, y por eso Tuenti no la autoriza.

Tercer mandamiento: cerrado por defecto

Cuando creas un perfil en Tuenti siempre estará cerrado al mundo exterior, y de hecho también aparecerá cerrado para los demás hasta que les agregues como amigos. Es más, si eres menor, ni siquiera se verá con claridad tu fotografía al navegar a través del buscador. Al contrario que otras redes como Facebook, que son abiertas por defecto hasta que el usuario especifica lo contrario, los datos serán privados por omisión.

En este sentido Tuenti acepta poca personalización, ya que para la red social sólo hay dos tipos de perfil: o eres mi amigo, y por tanto accedes a todo lo que comparto y puedes hablarme, o eres un contacto, que sólo puede acceder a contactar conmigo a través del chat o los mensajes.

Cuarto mandamiento: sólo te aceptan a ti

No se permiten los perfiles que no sean reales, ni los pseudónimos, ni los nombres falsos. “Queremos una comunidad de gente real, que sepa con quién habla, cara a cara”, explica Casado, por lo que sólo aceptan nombres y apellidos de verdad.

Eso, que te puede parecer una obviedad que desearías que otros hicieran, es en verdad un arma de doble filo: el anonimato y el trolleo son fuente de un montón de audiencia en muchos sitios (por ejemplo, gracias a los comentarios polémicos y las réplicas), por lo que renunciando a ello se renuncia a mucha posible audiencia para crear un ecosistema más transparente.

Quinto mandamiento: brigada de comprobadores

Casi un 10% de la plantilla de Tuenti, 23 de los 250 trabajadores de la compañía, se dedica a comprobar la veracidad de los perfiles. Entre elos hay psicólogos, pedagogos y juristas que rastrean cada día los perfiles de los usuarios para detectar posibles anomalías: desde perfiles con nombres falsos hasta suplantaciones de identidad, pasando por usuarios que se han dado de alta sin tener la edad legal necesaria para hacerlo “o que hacen un uso inadecuado del sistema”, comenta Casado.

Trabajan de dos formas, o bien siguiendo la denuncia de algún otro usuario, “en nuestro caso la autorregulación funciona muy bien”, añade el responsable del equipo jurídico de la compañía, o bien de forma activa. De hecho, el ‘de entrada, no’, parece la política de la casa: tienen patrones de actuación identificados -actividad sospechosa, pocos amigos, comentarios delatorios…- y ante la duda actúan solicitando autentificación. Esta puede ser el envío de una copia del DNI o el envío de un permiso paterno que, en caso de no llegar en el plazo de un mes, conllevará la cancelación de la cuenta.

Sexto mandamiento: los datos son tuyos y se van contigo

En Facebook firmas que los datos que publicas pasan a ser propiedad de la red social, que puede usarlos o disponer de ellos. Eso, que abre la puerta por ejemplo a la utilización de tus fotografías para fines comerciales (en Instagram, por ejemplo) o a que cedan bases de datos a anunciantes que buscan una campaña estratificada, no pasa en Tuenti: lo que publicas es tuyo y sólo firmas una cesión con la red social que es temporal y acaba en el momento abandonas la red social.

Porque sí, la red social se puede abandonar: mientras en Facebook sólo se desactivan los perfiles y se esconden (para su borrado físico hay que hacer un auténtico maratón de gestiones), en Tuenti los perfiles y datos son borrados físicamente de los servidores. ¿Y si mueres? “El derecho de protección de datos desaparece al fallecer”, explica Casado, pero eso no implica que tus datos se los quede la compañía, sino que pasan a tus familiares. “El proceso es un poco duro, pero cuando nos avisan de que un usuario ha fallecido solicitamos un certificado de defunción y, tras la comprobación, damos potestad a su familia, que normalmente borra la cuenta”.