Fuente: Borja Ventura
Fuente: Borja Ventura

Mario Zubiaga: ”La salida del conflicto vasco tiene que ser tan complicada como lo fue la entrada“

Orientarse en el campus de la Universidad del País Vasco es complicado, pero hacerlo dentro de la Facultad de Ciencias Sociales es casi imposible. De hecho a la entrada, al preguntar por un despacho concreto, reparten una fotocopia de un mapa para que sepas llegar. “Si cuesta tanto encontrar el despacho de un profesor de Política de la Universidad del País Vasco, cómo no va a ser imposible encontrar una salida política al conflicto vasco”. Quien ríe la ocurrencia es Mario Zubiaga, docente que fue juzgado, condenado, encarcelado y finalmente absuelto por pertenencia a banda armada.

Fuente: Borja Ventura
Fuente: Borja Ventura

Manu Egaña: “Me llaman terrorista día sí día también en múltiples medios de comunicación”

Manu Egaña es concejal de Bildu y dice que no tiene “nada que demostrar”. “Desde que tengo uso de razón he estado en todas las concentraciones que se han hecho en Oñati cada vez que ha habido un atentado”. No habla en nombre de Bildu, sino en el suyo propio, cuando dice que siempre ha demostrado “estar enfrente de la estrategia violenta de ETA. Otra cosa es que los que estamos dentro algunos hayamos hecho diferentes caminos para llegar a este momento”.

Fuente: Borja Ventura
Fuente: Borja Ventura

Diccionario para entender el problema vasco

Más de medio siglo de violencia en Euskadi ha servido para evidenciar la división de la sociedad hasta en el uso del lenguaje. Hablar de una misma realidad usando unas palabras u otras te posiciona claramente en unas visiones concretas de lo que sucede en el País Vasco. Repasamos algunos de los usos lingüísticos más comunes para hablar de lo que sucede entorno a la violencia de ETA

Fuente: Borja Ventura
Fuente: Borja Ventura

Alfonso Gil: ”Este hombro ha llevado ocho ataúdes de amigos”

Alfonso Gil, secretario de organización del PSE, empieza la entrevista hablando de “nosotros, los socialistas vascos” y acaba hablando en primera persona. En medio, una respuesta de político de manual de varios minutos de duración en la que esquivaba la pregunta formulada. “No ha contestado a la pregunta”. Se ríe. En ese momento cambió el “nosotros” por el “yo” y la conversación fue otra. De las respuestas cortas, directas y ‘de partido’ pasa a reflexiones más personales. A un político de primera línea le cuesta quitarse la máscara.