Fuente: JotDown
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Nuestra demagogia, nuestro populismo

En el debate político se suelen aplicar raseros diferentes para cuestiones internas o externas: por ejemplo, calificar de “regímenes” a gobiernos hasta hace poco amigos o llamar “caciques” a presidentes democráticos.

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Evasión

En la mesa de al lado un grupo de adolescentes desayunaba. Su ropa era más cara de lo que mi nómina seguramente podría pagar. Hablaban sin parar, pero sin mirarse, absortas como estaban en las pantallas de sus móviles, tecleando sin parar, deteniéndose sólo a mirar su propio reflejo en la pantalla del aparato para ajustarse el pelo. Eran tan pijas que, cada tres palabras, decían una en inglés. Reían de cosas que no entendía y, pese al frío, salieron fuera a tomar el café –con leche de soja, supongo, y vete tú a saber cuántas cosas raras- para poder fumar.

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Empatía con el mal

¿Qué es pues un terrorista? Alguien que lucha contra el poder establecido mediante el uso de la violencia. Un insurgente es un terrorista. Un rebelde es un terrorista. Un separatista puede ser un terrorista. Alguien que se rebela contra el invasor puede ser un terrorista. Un golpista es un terrorista. Bajo esa misma lógica alguien que intentara atentar contra un dictador sería un terrorista, por despreciable que fuera el dictador y sus medidas.