Fuente: Telecinco.es
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Puertas giratorias: los ‘otros’ Rodrigo Rato

Está a punto de terminar uno de los culebrones político-económicos más intensos de los últimos tiempos en nuestro país. Con el nombramiento de Rodrigo Rato como nuevo presidente de Caja Madrid, la quinta entidad financiera del país, finaliza el traumático proceso de sucesión de Miguel Blesa con casi dos años de retraso y tras 14 ejercicios dirigiendo la Caja. Traumático especialmente para el Partido Popular, de quien dependía desbloquear el asunto y que se enzarzó en una lucha fratricida por el control de la sucursal. Atrás quedaron los nombres de Luis de Guindos o de Ignacio González, Génova impuso su decisión y el Gobierno aceptó: Rodrigo Rato es el elegido.

Con la marcha de Blesa y la llegada de Rato se termina el libro de las disputas internas en el PP madrileño, pero se suma un capítulo más al libro de dirigentes políticos que dan el salto a la empresa privada tras haber estado ejerciendo como servidores públicos. Rato, que fue ministro de Economía y vicepresidente del Gobierno de Aznar entre 1996 y 2004, pasó a dirigir el Fondo Monetario Internacional, cargo del que dimitió en 2007. Precisamente Aznar fue fichado por el magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch como consejero de News Corporation cuando terminó su segundo mandato como presidente del Gobierno.

Entonces dio Rato el salto al sector privado como asesor del Banco Lazard y del Banco Santander y como consejero de Criteria. Menos de un año después presentó su dimisión de todos los cargos para asumir la presidencia de Caja Madrid. En total renunció a los 2,3 millones de euros anuales que recibía de Lazard y a los 200.000 euros del Santander, pero a lo no dejará de cobrar serán los más de 55.000 euros al año que recibe por haber sido director del FMI.

En Caja Madrid durante 2008 el salario percibido por el presidente se estimaba que estaba por encima de los tres millones de euros, según el último Informe de Gobierno Corporativo de la entidad, lo que hace que su salario sea mucho más elevado que los 4.000 euros mensuales (PDF) que cobraría como diputado (amén de dietas, transportes y comunicaciones a cuenta del Estado) y su salario como miembro del Partido Popular.

Del sector privado al público

Con cifras así no es de extrañar que Rato se decidiera por aparcar la actividad pública, especialmente teniendo en cuenta la cantidad de servidores públicos que siguieron sus pasos. Así, por ejemplo, Josu Jon Imaz dejó su cargo de presidente del Partido Nacionalista Vasco para convertirse en presidente de Petronor, filial de Repsol, sólo cuatro años después de haber llevado la cartera de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno vasco.

Eduardo Zaplana, ex ministro y ex presidente autonómico, fichó como delegado de Telefónica para Europa por unos 200.000 euros anuales, bonus aparte, triplicando así los ingresos que percibía como diputado y portavoz parlamentario, al margen de lo que pudiera percibir como cargo orgánico de su partido y ex ministro del Ejecutivo presidido por Aznar.

También Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas con Zapatero, decidió abandonar el Parlamento para entrar como asesor en PriceWaterhoseCoopers.

Javier Solana ha sido el último en abandonar la actividad pública: el ex Alto Representante de Política Exterior de la UE fichó por Acciona como consultor externo, pero antes que él se fueron muchos más: el ex ministro Rafael Arias Salgado es ahora el presidente de Carrefour España y su compañero en el gabinete popular José María Michavila ha dado el salto al ‘hedge found’ MDFAchievers, además de dedicarse a diversas actividades vinculadas al mundo de la abogacía, tales como ser el representante legal de artistas como Alejandro Sanz o Shakira.

De lo privado a lo público y vuelta a empezar

Pero no sólo el mundo de la política nutre de directivos a las grandes empresas: en ocasiones el sector privado sirve de trampolín a muchos para tocar los resortes del poder. El ejemplo más reciente es el de Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa, presentado como ‘fichaje estrella’ por Mariano Rajoy en las últimas elecciones generales gracias a la enorme presencia mediática que consiguió durante el proceso de OPA de la compañía en dura oposición a las posturas defendidas por el Ejecutivo socialista.

Actualmente Pizarro es diputado y portavoz de la Comisión Constitucional, así como vocal de la Comisión de Reglamento, cargos por los que percibe unos 6.000 euros brutos al mes: escaso botín comparado con los tres millones de euros que se embolsó un par de años antes de dar su salto a la política.

Josep Piqué también pasó de dirigir la empresa Ercros a ser ministro popular: de Industria, de Exteriores y de Ciencia y Tecnología; además, ejerció de portavoz del Ejecutivo de Aznar y presidió el partido en Cataluña, siendo candidato a la presidencia de la Generalitat. Tras dejar la política volvió a la empresa privada como presidente de la aerolínea de bajo coste Vueling.

Miguel Ángel Rodríguez, ex secretario de Estado de Comunicación del Gobierno de Aznar, también recaló en una empresa privada tras abandonar una carrera política de doce años como presidente de la filial española de la multinacional publicitaria Carat.

Entre lo público y lo privado

Saliendo de nuestro país, mención aparte merecen otros líderes políticos cuyos intereses coexisten en los sectores públicos y privados. Es el caso del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que sigue siendo dueño del gigante de la comunicación italiana Mediaset y del Milan AC, uno de los mejores equipos de fútbol del mundo. Lo mismo sucede con el diputado argentino Mauricio Macriy alcalde de Buenos Aires, que compatibilizó sus cargos públicos con la presidencia del Boca Juniors, uno de los equipos más importantes de Argentina, hasta el año 2008.

El recién elegido presidente de Chile Sebastián Piñera es el dueño de LAN de Chile y de sus diversas ramificaciones en otros países (como LAN Argentina, LAN Perú y LAN Ecuador) y del canal televisivo Chilevisión, así como del club de fútbol Colo-Colo. En el pasado fue también presidente de Apple Chile y dueño de entidades que acabó vendiendo años atrás al Banco Santander.