Jul 02 2008
Vuelvo (no del todo) tras casi cinco días de desconexión y, entre los correos pendientes, uno que me recuerda mucho a lo que yo mismo viví y, junto a mí, tantos otros jóvenes metidos en el mundo de la comunicación. Algunos tenemos la suerte de poder contar lo que pensamos, otros ni eso.
Con su permiso, os extracto el mail que envía:
No te quiero entretener mucho. Te contaré brevemente mi historia, y te diré que me siento identificado con lo que has escrito. Yo acabé la carrera en octubre pasado. Ya antes había empezado a opositar para RTVE, y en noviembre fueron las segundas pruebas en las cuales me quedé, aun habiendo sacado buenas calificaciones. Después decidí tomarme unas pequeñas vacaciones para pasar la Navidad con mi familia, y en enero reanudé la búsqueda de trabajo.
Yo soy de Santander, y eché CV por los pocos medios de comunicación que tenemos allí, en donde soy algo conocido gracias a que hice prácticas de verano en Localia y en RNE, en donde viví muy buenos momentos. Bien, no se produjo ninguna llamada. Decidí entonces venir a Madrid (donde vivo ahora) para recorrer la ciudad dejando mi CV, con el mismo resultado que en mi ciudad. Iba pasando el tiempo y me di cuenta de que poco iba a conseguir, de modo que decidí buscar trabajo de otras cosas distintas del Periodismo, para ir ganando algo de dinero. Me apunté a varias ofertas por internet, pero todas ellas resultaron ser fraudes o con una contratación sin derecho a SS o al paro, por ejemplo. Me harté tanto que decidí mudarme a Madrid, con la esperanza de que mi suerte cambiara.
Aquí llevo desde el 11 de mayo. Me apunté a la ETT Adecco y al paro. Gracias a la ETT fui a entrevistas, en donde no me fue nada mal, ya que me buscaban ofertas en donde el inglés primaba mucho (afortunadamente, soy prácticamente bilingüe). En todas ellas causaba muy buena impresión, según lo que me decían. Pero a la hora de la verdad, no me contrataban porque decían que soy “demasiado bueno” y podría irme a otro trabajo en caso de que me llegara una oferta mejor. De manera que me encuentro en un círclo vicioso: no trabajo de periodista porque no hay trabajo y tampoco de lo demás porque tengo demasiada formación quizá para esos otros trabajos. He pensado empezar un máster el curso que viene para ver si me reinserto en la profesión, casi como un último intento.
Mientras tanto, seguiré buscando, pero es frustrante que a una persona con preparación se le nieguen oportunidades.
Por cierto, el diario Valéncia Hui, un reducto del nacionalismo valenciano más rancio, cierra su edición de papel. Lo lamento por la gran cantidad de amigos que trabajaban allí, que engrosarán la lista de parados tan trágica que tenemos.
























